¿Cuántas caras deberás mostrar antes de encontrar la correcta?
¿Porqué los cielos se vuelven grises con tanta facilidad? Llueve indiscriminadamente sin pensar en los suelos hartos de tantas construcciones.
Los humanos que juran ser los únicos dueños de cada migaja de tierra se pasan por ahí con papeles procedentes de la misma tierra que juran poseer. No se darán cuenta que son solo plantas parlantes listas para marchitarse sin abono o fertilizante que los salve.
¿Con qué sueñan hoy los niños? En mis tiempos queríamos ser grandes porque sabríamos resolver las desgarradoras (Jaja) operaciones y cuestionamientos que nos pedían los maestros. Jurábamos que al crecer mágicamente desaparecerían los maltratos de los compañeros y que finalmente podríamos dejar de preocuparnos de si alguien querría o no jugar con nosotros.
Todo esto para despertar a una realidad en la que sin importar que seamos «grandes» siempre habrá quien disfrute de la pena ajena.
¿Por qué nadie nos dijo? ¿Por qué nos engañaron y nos juraron que cambiaría? Por qué los adultos nos empeñamos en contar historias mágicas a los niños en las que un día son libres y los dolores terminan.
Cuanto dolor tuvieron que tragar nuestros padres para poder contarnos estas realidades ficticias. Cuánto trabajo enfrentaron cubriéndonos y cuán difícil viene para las siguientes generaciones que no podrán ocultar la compunción generalizada.
En estos días me pregunto quién sí se pertenece, quién logró hablarle a la luna y recibir respuesta. Ahora un vagabundo, un trotamundos, los religiosos de convento, los monjes, los ermitaños; todos ellos parecen haber encontrado la no pertenencia, la libertad real, pura, tangible.
¿Cuánto tiempo toma para llegar al punto máximo de libertad? O vivimos perpetuamente en una obertura infinita en la que pasamos de la entrada de un drama al otro.
Cuenta cuentos nos dicen, ¿Cuántas historias te has contado de las que ahora eres esclavo?
Deja un comentario